El mercado de alta gama en San Sebastián sigue su propio ritmo. Mientras las principales plazas internacionales muestran cautela ante el panorama económico actual, Donostia se consolida como un ecosistema residencial único, ajeno a las turbulencias exteriores. Su secreto no es ningún misterio, sino una realidad física indiscutible: una oferta estructuralmente limitada, un patrimonio arquitectónico neoclásico imposible de replicar y una demanda de primer nivel que busca, por encima de todo, seguridad y discreción.
A finales de febrero de 2026, el precio medio de la vivienda en la ciudad se situó en los 6.487 €/m2, un dato que confirma la tendencia alcista de los últimos doce meses, pero que apenas araña la superficie del mercado. El verdadero motor que sostiene el valor de las propiedades es la escasez. Con menos de 900 viviendas disponibles en toda la capital, y un inventario prácticamente residual en enclaves codiciados como La Concha, Miraconcha o el Área Romántica, la rotación de inmuebles premium es mínima. Quien compra aquí, compra un activo único que difícilmente volverá a salir al mercado.